
José Manuel Solla dio a conocer las conclusiones del documental "El médico enfermo". | PABLO SEGURA
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José Manuel Solla Camino cerró el Congreso de Médicos Generales y de Familia en Huesca
El médico convertido en paciente, conocer cuáles son sus reacciones, cómo vive esta situación y cómo valora la atención y profesionalidad de sus colegas cuando es él quien está al otro lado de la mesa de la consulta es el hilo argumental del documental "El médico enfermo", con guión y producción a cargo del presidente de la Fundación SEMG Solidaria, José Manuel Solla Camino, quien ayer clausuró con una conferencia sobre esta producción el Congreso Pirineos 2010, organizado por la delegación aragonesa de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG).
HUESCA.- Solla Camino, ex presidente de la SEMG y vocal en la actualidad
de la Sociedad de Medicina Rural, sometió a un cuestionario ante la cámara
a cinco compañeros de profesión que padecían enfermedades de gravedad
"que marcan su vida" y suponen "un punto de inflexión" para,
a través de esta "visión privilegiada", "juzgar cómo
los médicos tratan a los pacientes desde una perspectiva más objetiva
y vivir como paciente los problemas del sistema para mejorarlo".
El documental, primer premio en el Festival de Cine Médico de Cascais (Portugal)
y premio a la mejor idea concedido por "Diario médico", se estructura
a partir de estas entrevistas en tres bloques, centrados en "el individuo, el
médico enfermo, y su psicología", en "cómo respondió
el sistema" sanitario y en el impacto en "el entorno familiar, de amistades
y de colegas de profesión".
Los cinco médicos que accedieron a contestar al cuestionario conocieron en
el mismo momento de contestar ante la cámara lo que da "una gran frescura"
al documental. Este hecho se une a la sinceridad de las respuestas: "Varios
incluso realizan confesiones que no habían dicho a sus familias".
El documental busca también "la respuesta no verbal" para observar
"los miedos" que afrontan los médicos que afrontan una enfermedad,
"una situación mucho más despiadada y descarnada" que en ciudadanos
sin formación médica, ya que los galenos "saben lo que ocurre e imaginan
con más precisión" lo que va a suceder. "Probablemente los médicos
vivamos peor estas enfermedades porque sabemos perfectamente lo que va a pasar",
afirmó Solla en su entrevista con este periódico, antes de añadir
que ese conocimiento "no deja resquicios para la esperanza" en algunos casos.
El guionista y productor del documental dijo que los médicos, al meterse en
la piel del enfermo, reparan en muchas situaciones de las que antes no eran tan
conscientes. Este es el objetivo prioritario de "El médico enfermo":
detectar y solucionar los problemas del sistema para mejorarlo mediante cinco médicos
que sufren, respectivamente, cáncer de mama, una enfermedad degenerativa, otra
del corazón, el síndrome de Burnout ("quemado laboralmente") y
graves adicciones a las drogas.
Se convierten así "en testigos privilegiados del sistema sanitario",
al que pueden juzgar, dado su conocimiento del mismo desde dentro, con "mayor
objetividad" y sirve además para "entender mucho mejor" las necesidades
y reivindicaciones "más profundas" del paciente.
Uno de estos aspectos a mejorar citados por los cinco médicos fue las listas
de espera. "Todos dieron una respuesta muy franca: se las saltarían en
caso de necesidad. Y si no lo queremos para nosotros, no lo queremos para nadie.
Es un problema real y hay que hacer algo", dijo Solla.
También repararon en los problemas de intimidad del paciente, desde las batas
que usan los ingresados ("que dejan el trasero al aire, lo que no es digno"),
que los médicos "no llamen al entrar a la habitación del hospital"
o el tener que compartir habitación con otros enfermos. "El sistema privado
cuida esos detalles, que tienen que ver con la organización y queremos que
se cambien" en el sistema público.
Los propios médicos hablan también del trato dado por sus compañeros.
La enferma de cáncer de mama, por ejemplo, "valora como muy profesional
la atención que le dio el médico, pero lamenta la frialdad en el trato",
que valora "muy positivamente" la máxima humanidad posible en la relación
con los doctores. En este aspecto los cinco encuestados coincidieron en calificar
de "muy humano" el trato dado por las enfermeras, mientras que en el de
los médicos "había de todo".
Finalmente también hablan de las repercusiones y el cambio, tanto en el plano
personal como en el profesional, que causaron las enfermedades. "Todos reconocen
un cambio profundo y personal. Lo importante pasa a ser lo importante y lo accesorio
se relega a un segundo plano".
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